Tuesday, January 30, 2007

Spanish nursery awaits second generation of Iberian lynx

La cría del lince en Doñana espera su segunda generación

ARACELI ACOSTA. EL ACEBUCHE (DOÑANA).

Unos roncos maullidos nos reciben en la finca que alberga el Centro de control de fauna silvestre de El Acebuche, en el parque nacional de Doñana. No los vemos, pero los linces que forman parte del Programa de Cría en Cautividad están a menos de 200 metros de nosotros. Una decena de campeos, que van desde los 150 a los 550 metros de superficie, con matorral bajo y troncos secos, simulan el hábitat de este felino, el más amenazado del mundo.

Pero aquí están a salvo de las amenazas que les acechan en el campo, y sobre todo de los humanos que tanto han transformado sus territorios, aunque no se libran de las miradas indiscretas a través de las pantallas de ordenador que siguen sus movimientos durante las 24 horas del día. Decenas de cámaras estratégicamente instaladas y una veintena de micrófonos recogen cada movimiento y sonido de estos animales.

Seguimiento exhaustivo

No podemos asegurarlo, pero tal vez los maullidos que nos dieron la bienvenida fueran de Cromo, un macho de casi cuatro años, al que vemos en las pantallas en sus intentos de cortejo a Adelfa. «Están a punto», explica Maider, veterinaria y etóloga, que está hoy en el turno de vigilancia en esta especie de estudio de «Gran hermano» donde los linces son los únicos protagonistas. «Han hecho intentos de acercamiento a las dos de la madrugada y esta mañana. Él le ha enseñado los genitales y ella se ha revuelto, pero les queda poco». Maider va tecleando en el ordenador todo lo que ve a través de las pantallas. «Cromo: junto a Adelfa, la mira constantemente», ha escrito hace sólo unos minutos. Muy descriptivo, aunque en ningún caso puede sustituir a esas imágenes tan tiernas que nos muestran las pantallas.

Pero ya hay tres parejas que han pasado de las miradas a la acción. Así nos lo confirma Astrid Vargas, directora del Programa de Cría en Cautividad de la especie. «Hay tres parejas que ya han copulado». Se trata de Saliega y Jub, Aura y Garfio, y Brisa y Arcex. Las dos primeras hembras ya son adultas (tienen cinco años) y además Saliega ya tiene experiencia en estas lides. No en vano fue ella la que en 2005 dio a luz tres cachorros de lince -dos hembras y un macho, aunque una moriría después en una pelea con su hermano-, en un hecho considerado histórico por los expertos por ser la primera vez que se lograba el nacimiento de linces en cautividad.

La estirpe de Saliega

El caso de Brisa es, si cabe, aún más especial, no sólo porque aún es subadulta (tiene dos años), por lo que podría tener escaso éxito reproductor (muchas veces tienen embarazos psicológicos y partos prematuros) y no se sabe si en caso de haber sido fecundada y parir podrá sacar a sus crías adelante, sino también porque ella pertenece a esa primera camada que nació en cautividad hace dos años. Por tanto, si todo saliera bien, estaríamos hablando de los primeros nietos del programa de cría en cautividad, al tiempo que «la abuela», Saliega, también podría tener cachorros este año.

Sin embargo, a falta de un test de orina que sea capaz de detectar los embarazos a partir de la presencia de una hormona (la relaxina) -«lo estamos poniendo a punto, explica Vargas, porque aún da muchos falsos positivos»-, habrá que esperar «casi hasta el momento del parto» para saber si las cópulas han sido efectivas.

Fagocitan a sus crías

Por eso la directora de este programa se muestra muy cauta a la hora de valorar los tres cortejos exitosos que ha habido hasta el momento, y advierte de que incluso en el caso de que esos embarazos fueran adelante, no hay ninguna garantía de que los cachorros sobrevivan a los primeros días. «Saliega ha demostrado ser una madre estupenda», afirma Astrid Vargas, pero las hembras primerizas suelen tener un 50 por ciento de posibilidades de sacar adelante a las crías. Además, en muchos casos las canibalizan, y en cambio al año siguiente son madres excelentes.

«La gestación ronda los 60-65 días», dice Vargas, por lo que los partos podrían producirse a finales de marzo. Por si las previsiones fallan, aún quedan por copular tres parejas de adultos y otra subadulta. «Brezo: muy juntito a Boj (hembra), apoyando la cabeza sobre ella», había escrito por la mañana Maider en el ordenador. Han pasado las horas, y al sol del mediodía en Doñana es ella la que toma la iniciativa: «Boj abraza a Brezo».

Las parejas mixtas

Ellos forman esa pareja subadulta (ambos tienen dos años) preparada para copular. Además de que sus rasgos físicos y su carácter les hacen diferentes a ojos de sus cuidadores y de la propia Maider, que sólo lleva tres semanas trabajando con estos linces y ya llama a cada uno por su nombre -«son un mínimo de 40 horas semanales frente a estas pantallas», explica-, estos animales tienen su historia personal. Brezo es hermano de Brisa, por tanto, pertenece a esa primera camada exitosa del programa de conservación «ex situ». Además, es de Doñana, mientras que Boj es de Sierra Morena.

No son la única pareja mixta de El Acebuche. También lo son, por ejemplo, Aura y Garfio, que llegó hace tres años de Sierra Morena, y Almoradux y Artemisa, ella es la que en este caso cogió la «caravana de mujeres» hacia Doñana. Y es que se intenta aumentar la diversidad genética. El año pasado se cruzaron por primera vez dos animales de ambas poblaciones, Jub y Esperanza, fue la conexión de los núcleos de Sierra Morena y Doñana, aislados desde hacía seis décadas.

Las alarmas siguen encendidas

Por tanto, se trata de un programa de conservación que ha ido salvando escollos y consiguiendo éxitos uno tras otro, pero las alarmas para esta especie siguen encendidas. Astrid Vargas lo tiene claro: «El éxito del programa de cría no significa que el lince esté salvado. Si se extinguiese en la Naturaleza, estaría extinto. Y es que se halla en una situación en la que puede recibir la puntilla en aspectos que a una población saludable no le afectarían. Por ejemplo, una epidemia o un incendio». Por eso es importante controlar las amenazas (escasez de conejos, carreteras, cepos y venenos) para que el Gran Gato ibérico vuelva a campear libremente en su hábitat natural.

http://www.abc.es/20070127/sociedad-medio-ambiente/ cria-lince-donana-espera_200701270303.html

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